El ‘trading’ consiste en la compraventa de
activos cotizados con mucha liquidez de mercado (acciones, divisas y futuros).
Y ese mercado financiero es electrónico y está regulado. Su objetivo es obtener
un beneficio económico cuando la operación genera una plusvalía.
Normalmente, los activos sobre los que se
realiza ‘trading’ son acciones que cotizan en mercados muy líquidos, divisas
como el EURUSD o el USDJPY y Futuros, como, por ejemplo, el Futuro del S$P500
Una de las razones, por las que se ha popularizado esta tendencia, es por la entrada de las nuevas tecnologías. Así, hay plataformas ‘online’ especializadas en las que se puede operar y que actúan como intermediarios de las operaciones o ‘brokers’.
Tipos de ‘trading’
Existen varias modalidades de ‘trading’ asociadas, entre otros factores,
al tiempo en el que se mantienen abiertas las operaciones.
‘Day Trading’: el inversor abre y cierra
las operaciones dentro del mismo día de la negociación. Es una forma de
invertir a corto plazo ya que no se suelen dejar operaciones abiertas para
continuar al día siguiente.
‘Scalping’: el inversor opera en periodos muy cortos, a
lo largo del día, con operaciones que pueden durar segundos.
‘Swing Trading’: las operaciones pueden
dejarse abiertas al final de la jornada y suelen durar aproximadamente unos
diez días.
‘Trading’ tendencial o direccional: no tienen un límite
temporal y consiste en tomar posiciones en mercado a favor de la tendencia.
Qué hace falta para operar
Para poder desarrollar la faceta de ‘trader’ es necesario pensar primero
todo lo que se puede necesitar:
Tener un ordenador personal:
preferiblemente portátil y una conexión a internet.
Contratar a un ‘broker’ que suministre la
plataforma de ‘trading’: Dicha plataforma debe ofrecer como mínimo:
Gráficos en tiempo real del comportamiento del
producto con el que se va a operar.
Posibilidad de contratar cotizaciones de tiempo real en
los distintos mercados y valores en lo que se esté interesado.
Debe ser una plataforma multimercado, es decir, que pueda
acceder a distintos productos y mercados desde un mismo ‘broker’,
Posibilidad de gestionar el riesgo de las posiciones a
través de distintos tipos de órdenes.
Lo más importante, asegurarse de que el ‘trader online’ cuente con acceso
directo a los mercados

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